espectaculos | Valeria Lynch
“Estoy conectada a 220”
En la sede platense de su Escuela de Comedia Musical, habló con Hoy en un día lleno de novedades: la propuesta de un protagónico en México, su continuidad en Bien argentino, el homenaje a Sandro que hará en el Gran Rex y la postergación de su próxima participación en ShowMatch
Es un lunes lluvioso, y la llegada de Valeria Lynch a la sede de su escuela de Comedia Musical en La Plata se demora por obra del entramado tráfico entre la Capital y nuestra ciudad. Pero le da tiempo a la cantante y actriz para, celular en mano, cerrar varios proyectos, que minutos después contará a este medio.
“Me pasó todo hoy”, dice sentada en la recepción de su escuela luego de presentar la obra infantil Zoo Ilógico, protagonizada por sus alumnos y que se verá en La Plata desde el próximo sábado en la sede de 56 entre 5 y 6. Cuenta que acababa de renovar contrato por dos meses para seguir en la obra Bien argentino en Buenos Aires, con Raúl Lavié y Laura Fidalgo. Su parte en esa obra, reconoce, “es algo que no hago habitualmente: es atípico para mí cantar tangos. Pero me llevo muy bien con mis compañeros y lo disfruto mucho”.
Luego de esos dos meses, se pondrá a preparar sus fechas en el Teatro Gran Rex, donde actuará los días 7, 8 y 9 de noviembre. “Voy a hacer cosas innovadoras
-anticipó sobre el show-, entre ellas un homenaje a Sandro. No hay mujeres que hayan cantado a Sandro, y yo lo amo y adoro desde siempre y se me ocurrió que podía ser un plato fuerte de mi espectáculo”. Además, anuncia que va a invitar a un hombre del público a cantar en cada show. Eso sí, previo casting: “Va a tener que cantar muy bien”, aclaró.
Mientras tanto, ella sigue cantando. “Estuve en Mendoza y vengo de Chile donde me invitaron al festival de Viña. Yo gané el festival en 2002, e invitaron a los ganadores de los últimos siete años para concursar. Y acabo de aceptar”.
Se la ve entusiasmada, no para de contar proyectos. “¡Ah! Y otra cosa...”.
-¡Qué de novedades..!
-Sí, porque en el viaje tuve tiempo para hablar con todo el mundo... Me llamaron de México para protagonizar la obra Mamma Mía, de Abba.
Este ofrecimiento le llega a Valeria Lynch en días en que se aproxima la salidad de la versión cinematográfica del musical basado en los éxitos del grupo sueco, y debe decidir si acepta el papel principal en una versión teatral mexicana. “Si lo hago es para junio de 2009, en México. Estoy viendo, no sé que hacer, me encantaría, pero tengo que estar allá un año”.
-Habría que convencer a la familia...
-Sí, ahora no estoy sola -dice en referencia al brasileño Osmar “Cau” Bornez, con quien se casó en abril de este año.
-¿Cómo va tu matrimonio?
-Bien, muy bien, disfrutando la vida de casados, que a esta edad es diferente, ¿no? Se piensa mucho, es de a dos. Estamos muy bien y no me arrepiento para nada. Encontré a un hombre espectacular, un compañero ideal. Además manejamos los mismos códigos, él es cantante.
-Con respecto a la tele: ¿hay Tinelli a la vista?
-No... justo hoy me hablaron de Tinelli, también (risas). Porque siguen con Bailando y empieza Patinando, así que lo de Comedias musicales (donde iba a ser jurado) se pasó para el año que viene. Me encanta lo de Comedias, y quién mejor que yo para hacerlo.
Dice sobre Tinelli: “Es un observador de lo cotidiano y un tipo que se larga a hacer cosas que otros no se atreven. El tipo sabe a lo que apunta”.
Las escuelas
Hace 15 años que funcionan las Escuelas de Comedia Musical de Valeria Lynch, que ya suman siete y en las que tiene como socia a Mariana Letamendia. Y ella cuenta cómo comenzó todo: “Yo estaba en un gimnasio, haciendo abdominales, y le digo a Mariana: tengo unas ganas de poner una escuela de arte.... Y ella dijo y dale. Yo estoy enchufada a 220 pero ella está a 440 así que nos llevamos bárbaro”.
Francisco Palazzo
El momento de Sandro
Valeria Lynch tiene una estrecha relación con Roberto Sánchez, a quien homenajeará en sus próximos shows en el Gran Rex.
“Sandro está mal de salud, pobrecito -dice la cantante-. Está esperando el transplante. El es un tipazo y ojalá que se den las condiciones para que pueda operarse porque tiene unas ganas bárbaras de seguir viviendo y lucha por eso. Realmente está enfermo”.
domingo, 27 de julio de 2008
miércoles, 23 de julio de 2008
NOTA EN DIARIO CLARIN
COMO BLANCA DIOSA" Sandro y su gran secreto con Rosa
En la ficción, escrita por Daniel Dalmaroni, el cantante tuvo un hijo con la mujer que le inspiró su canción más famosa. Por: Hernán Firpo
DUFAU, TALESNIK, CANIGLIA Y DOPAZO FORMAN PARTE DEL ELENCO DE UNA OBRA QUE TIENE UN COMIENZO ANTOLOGICO Y MUY BUENAS LINEAS DE DIALOGO.
1 de 1
Cabe imaginar que una obra homenaje a Sandro podría estar dándose en continuado, función tras función, mes a mes, año a año, y que por eso esta noche, en la puerta del teatro, hay un grupo de nueve mujeres, todo ansiedad y cuchicheo. Las "nenas" revientan el Gran Rex, se van a hasta Banfield para soplarle las velitas al ídolo y nomás se enteran de alguna otra cosa relacionada con Roberto Sánchez salen corriendo porque "cómo decirte -piensa una, en voz alta-, es escuchar su nombre y sentir un temblor acá, en la panza. Sandro es amor, ¿sabés? En serio. Es como el peronismo".
En Como blanca diosa, Sandro tuvo una hija con una de sus nenas, pero, shh, ni una palabra a nadie. Secreto de nena a nena. Y no de cualquier nena. Secreto de Rosa, tan maravillosa. Rosa (Graciela Dufau) tiene un alter ego, Ema, y una amiga del alma, que es Milvia (Cecilia Dopazo). Cuando Milvia escucha lo que escucha se lleva la mano del asombro a la boca y pide detalles. Todo, todo quiere saber. Rosa/Ema es categoría primer hervor por El Gitano y, de a poco, irá contando los códigos que la unen con Sandro. Hablará del sistema de encuentros furtivos, de las cartas -claro que sí- de amor.
Dopazo compone al personaje más corrido del prototipo chica-linda-que-se-banca-cualquier-pla
no. Después de cuatro años vuelve haciendo comedia con una máscara tilinga que tacha cualquier semejanza con el pasado reciente. La obra escrita por Daniel Dalmaroni -y dirigida por Hugo Urquijo- avanza entre el costumbrismo, los enredos y una pulida fritura ambiente de decorado con florcitas, mate listo y camisas hawaianas.
Tras un comienzo antológico, la puesta se bifurca en dos direcciones: una, narrativa; y otra, digamos, más psicologista, donde los personajes se ven envueltos en una curiosa seducción por la "bipolaridad" y sus secuelas. Nada serio, todo muy cifrado onda peluquería o revista del corazón, con divertidas líneas de diálogo. Pero las manías y las depresiones, más cierta idealización y un crescendo alucinatorio en el texto, de a ratos tienen la desafortunada capacidad de hacernos olvidar del homenaje al ídolo.
Sin embargo, a simple vista, hay algo que hace más "ruido" que tanto desencuentro anímico: los nombres de los personajes masculinos. Ricardo Talesnik y Néstor Caniglia se llaman Wash y Clif, como si Neil Simon hubiese metido la mano, ¿o no?
"Yo no toco ni una palabra del texto", nos dice Urquijo, el director. "Respeto siempre el libro y creo que ese detalle de aparente inverosimilitud en los nombres es algo deliberado que forma parte de la producción de sentido de una obra basada en el despropósito. Las parejas desparejas, las torpes infidelidades, si Rosa es Ema, si existe tal hijo, si esto está pasando, qué es Sandro en definitiva...".
En este juego de identidades que se cruzan y confianzas que empiezan a desaparecer, la apuesta termina subiendo y termina en una apelación constante a la duda.
Así, hay una escena que adquiere una poética eficaz e imprevista donde Sandro podría convertirse en una metáfora definitiva de la enajenación. Una de sus nenas parece ser abducida por un haz de luz y dice más o menos esto: "Si mi marido no cree que me fui con un extraterrestre, ¿cómo me va a creer que estuve con Sandro?"
En la ficción, escrita por Daniel Dalmaroni, el cantante tuvo un hijo con la mujer que le inspiró su canción más famosa. Por: Hernán Firpo
DUFAU, TALESNIK, CANIGLIA Y DOPAZO FORMAN PARTE DEL ELENCO DE UNA OBRA QUE TIENE UN COMIENZO ANTOLOGICO Y MUY BUENAS LINEAS DE DIALOGO.
1 de 1
Cabe imaginar que una obra homenaje a Sandro podría estar dándose en continuado, función tras función, mes a mes, año a año, y que por eso esta noche, en la puerta del teatro, hay un grupo de nueve mujeres, todo ansiedad y cuchicheo. Las "nenas" revientan el Gran Rex, se van a hasta Banfield para soplarle las velitas al ídolo y nomás se enteran de alguna otra cosa relacionada con Roberto Sánchez salen corriendo porque "cómo decirte -piensa una, en voz alta-, es escuchar su nombre y sentir un temblor acá, en la panza. Sandro es amor, ¿sabés? En serio. Es como el peronismo".
En Como blanca diosa, Sandro tuvo una hija con una de sus nenas, pero, shh, ni una palabra a nadie. Secreto de nena a nena. Y no de cualquier nena. Secreto de Rosa, tan maravillosa. Rosa (Graciela Dufau) tiene un alter ego, Ema, y una amiga del alma, que es Milvia (Cecilia Dopazo). Cuando Milvia escucha lo que escucha se lleva la mano del asombro a la boca y pide detalles. Todo, todo quiere saber. Rosa/Ema es categoría primer hervor por El Gitano y, de a poco, irá contando los códigos que la unen con Sandro. Hablará del sistema de encuentros furtivos, de las cartas -claro que sí- de amor.
Dopazo compone al personaje más corrido del prototipo chica-linda-que-se-banca-cualquier-pla
no. Después de cuatro años vuelve haciendo comedia con una máscara tilinga que tacha cualquier semejanza con el pasado reciente. La obra escrita por Daniel Dalmaroni -y dirigida por Hugo Urquijo- avanza entre el costumbrismo, los enredos y una pulida fritura ambiente de decorado con florcitas, mate listo y camisas hawaianas.
Tras un comienzo antológico, la puesta se bifurca en dos direcciones: una, narrativa; y otra, digamos, más psicologista, donde los personajes se ven envueltos en una curiosa seducción por la "bipolaridad" y sus secuelas. Nada serio, todo muy cifrado onda peluquería o revista del corazón, con divertidas líneas de diálogo. Pero las manías y las depresiones, más cierta idealización y un crescendo alucinatorio en el texto, de a ratos tienen la desafortunada capacidad de hacernos olvidar del homenaje al ídolo.
Sin embargo, a simple vista, hay algo que hace más "ruido" que tanto desencuentro anímico: los nombres de los personajes masculinos. Ricardo Talesnik y Néstor Caniglia se llaman Wash y Clif, como si Neil Simon hubiese metido la mano, ¿o no?
"Yo no toco ni una palabra del texto", nos dice Urquijo, el director. "Respeto siempre el libro y creo que ese detalle de aparente inverosimilitud en los nombres es algo deliberado que forma parte de la producción de sentido de una obra basada en el despropósito. Las parejas desparejas, las torpes infidelidades, si Rosa es Ema, si existe tal hijo, si esto está pasando, qué es Sandro en definitiva...".
En este juego de identidades que se cruzan y confianzas que empiezan a desaparecer, la apuesta termina subiendo y termina en una apelación constante a la duda.
Así, hay una escena que adquiere una poética eficaz e imprevista donde Sandro podría convertirse en una metáfora definitiva de la enajenación. Una de sus nenas parece ser abducida por un haz de luz y dice más o menos esto: "Si mi marido no cree que me fui con un extraterrestre, ¿cómo me va a creer que estuve con Sandro?"
domingo, 6 de julio de 2008
Fans sobre el escenario
Es sabido que el fanatismo por un artista puede dar lugar a gritos histéricos y conductas desaforadas, pero, en algunos casos, el resultado de la admiración a una figura cae en las manos de alguien que, con originalidad y talento, produce una nueva creación. Ultimamente la cartelera porteña ofrece varios espectáculos que giran alrededor de un ídolo de la música, el cine o el teatro.
Mañana llegará al escenario de El Nacional un ciclo que agrupa dos reestrenos de este tipo: Ella y Quiero llenarme de ti . Rafaella Carrá y Sandro, respectivamente, son las figuras que inspiraron a dos grupos de jóvenes artistas que decidieron darle una vuelta de tuerca, tanto en lo teatral como en lo musical, a estos dos ídolos populares. Mientras tanto, en distintos espacios teatrales de la ciudad, se presentan espectáculos que rinden tributo a figuras tan disímiles como Atahualpa Yupanqui, Liza Minnelli y Gloria Swanson, entre otras.
Los motivos para hacer un espectáculo tributo son diversos. Van desde el fanatismo personal hasta la curiosidad por un fenómeno popular. Este último es el caso de Valeria Ambrosio, directora de Ella, que admite no ser fanática de la música de Raffaella Carrá y comenta que esta experiencia es muy distinta de la que vivió con Mina... che cosa sei? , ya que se trataba sobre una figura que admiraba como artista. "En cambio, con Raffaella lo que me fascina es lo que provocó, la movida que generó mágicamente y que no se entiende. Es el homenaje a ese efecto".
La relación de un ídolo con sus fans también fue el disparador de la obra Como blanca diosa . "En un punto es un homenaje a esas fans de Sandro y, en consecuencia, creo que es un homenaje a él, porque se lo valoriza mucho", comenta el autor de la obra, Daniel Dalmaroni.
Muy distinto es lo que les sucedió a los Pepper Top Singers, cuyo espectáculo ¿Donde está Liza? es fruto directo de un fanatismo total hacia Liza Minnelli. Por su parte, lo que llevó a Miriam Martino a realizar un tributo a Atahualpa Yupanqui, con Un deber, seguir cantando , que estrena mañana, fue la importancia que sus canciones han tenido en su vida. En cuanto a Virginia Kauffman, Diego Bros y Griselda Siciliani, la decisión de hacer un espectáculo sobre Sandro surgió del gusto de los tres por sus canciones.
A veces, la admiración viene desde la infancia. Eduardo Solá dice que quedó impactado cuando era chico y vio la película El ocaso de una estrella ( Sunset Boulevard ). Hoy se da el gusto de personificar a Gloria Swanson, considerada un ícono del cine, en Caviar Follies . En ese espectáculo también se rinde homenaje a otras estrellas, como Marilyn Monroe, Carmen Miranda y Edith Piaf.
Las formas para rendir tributo a las figuras admiradas son también muy variadas. En varios de estos espectáculos, los creadores buscaron darle una vuelta de tuerca para mostrar algo nuevo. Al tratarse, en su mayoría, de cantantes, el punto principal sobre el que trabajaron fue la música. Tanto en Ella como en Quiero llenarme de ti , Gaby Goldman fue el director musical encargado de hacer los arreglos de las populares canciones que aparecen en ambos espectáculos. Según comenta Ambrosio, el trabajo con Goldman comenzó por resignificar las canciones y sumarles más instrumentación y sonidos más actuales. En Quiero llenarme de ti , los tres creadores del espectáculo fueron proponiéndole al músico distintos cambios en los estilos de las canciones de Sandro. "Trabajamos sobre lo que nos pasa a nosotros con esas canciones, entonces se transforma en algo original. También quisimos trabajar sobre ese límite que tiene entre el exceso de pasión y que se va un poco al humor", explica Kauffman.
Los cambios en la música fueron también la principal apuesta en ¿ Donde está Liza? : "Convertimos canciones en otros estilos, agregamos instrumentación acorde con las coreografías que queríamos hacer y usamos las canciones en un contexto muy distinto del original, por ejemplo, un tema romántico para una escena ridícula", dice Alejandro Ibarra, director del musical.
A pesar de que todos sienten respeto por las figuras alrededor de las cuales giran sus espectáculos, el sentido de homenaje es distinto en cada caso. Algunos no se plantearon hacer un homenaje, sino que la atracción por un artista o lo que provoca los llevó a elegirlo. "Mi intención inicial no fue escribir un homenaje a Sandro, sino que fue un resultado posterior, pero que termina apareciendo muy claramente", dice Dalmaroni sobre su obra. Kauffman comenta que ellos tampoco pensaron en homenajear a Sandro: "Primero fue una inspiración, pero ahora cada vez que lo hacemos lo vivimos con tanta alegría y el público responde tan bien que sentimos que es un tributo". A pesar de ser fanáticos de Liza Minnelli, Ibarra cuenta que no pensaron el show como un tributo: "Simplemente tomamos el ícono que es Liza para divertirnos un poco, contar nuestra historia y cantar las canciones que nos gustan".
Es distinto el caso de Solá, para quien representar la escena final de El ocaso de una estrella es un homenaje puro. "Al ser un hombre vestido de mujer, causa gracia. Por eso lo hacemos con la mayor seriedad y respeto posibles, porque la imitación está muy cerca de la burla", explica Solá.
Sobre esta proliferación de homenajes, Ambrosio opina que tiene que ver con lo que se está viviendo hoy: "Estamos en un momento de transición que es caótico, y me parece que encaja esta vuelta al pasado. Se pide a gritos un renacimiento, algo nuevo que nos sorprenda. Pero como todavía no se nos ocurren esas ideas brillantes, tenemos que mirar para atrás".
Por María Fernanda Mugica
De la Redacción de LA NACION
Mañana llegará al escenario de El Nacional un ciclo que agrupa dos reestrenos de este tipo: Ella y Quiero llenarme de ti . Rafaella Carrá y Sandro, respectivamente, son las figuras que inspiraron a dos grupos de jóvenes artistas que decidieron darle una vuelta de tuerca, tanto en lo teatral como en lo musical, a estos dos ídolos populares. Mientras tanto, en distintos espacios teatrales de la ciudad, se presentan espectáculos que rinden tributo a figuras tan disímiles como Atahualpa Yupanqui, Liza Minnelli y Gloria Swanson, entre otras.
Los motivos para hacer un espectáculo tributo son diversos. Van desde el fanatismo personal hasta la curiosidad por un fenómeno popular. Este último es el caso de Valeria Ambrosio, directora de Ella, que admite no ser fanática de la música de Raffaella Carrá y comenta que esta experiencia es muy distinta de la que vivió con Mina... che cosa sei? , ya que se trataba sobre una figura que admiraba como artista. "En cambio, con Raffaella lo que me fascina es lo que provocó, la movida que generó mágicamente y que no se entiende. Es el homenaje a ese efecto".
La relación de un ídolo con sus fans también fue el disparador de la obra Como blanca diosa . "En un punto es un homenaje a esas fans de Sandro y, en consecuencia, creo que es un homenaje a él, porque se lo valoriza mucho", comenta el autor de la obra, Daniel Dalmaroni.
Muy distinto es lo que les sucedió a los Pepper Top Singers, cuyo espectáculo ¿Donde está Liza? es fruto directo de un fanatismo total hacia Liza Minnelli. Por su parte, lo que llevó a Miriam Martino a realizar un tributo a Atahualpa Yupanqui, con Un deber, seguir cantando , que estrena mañana, fue la importancia que sus canciones han tenido en su vida. En cuanto a Virginia Kauffman, Diego Bros y Griselda Siciliani, la decisión de hacer un espectáculo sobre Sandro surgió del gusto de los tres por sus canciones.
A veces, la admiración viene desde la infancia. Eduardo Solá dice que quedó impactado cuando era chico y vio la película El ocaso de una estrella ( Sunset Boulevard ). Hoy se da el gusto de personificar a Gloria Swanson, considerada un ícono del cine, en Caviar Follies . En ese espectáculo también se rinde homenaje a otras estrellas, como Marilyn Monroe, Carmen Miranda y Edith Piaf.
Las formas para rendir tributo a las figuras admiradas son también muy variadas. En varios de estos espectáculos, los creadores buscaron darle una vuelta de tuerca para mostrar algo nuevo. Al tratarse, en su mayoría, de cantantes, el punto principal sobre el que trabajaron fue la música. Tanto en Ella como en Quiero llenarme de ti , Gaby Goldman fue el director musical encargado de hacer los arreglos de las populares canciones que aparecen en ambos espectáculos. Según comenta Ambrosio, el trabajo con Goldman comenzó por resignificar las canciones y sumarles más instrumentación y sonidos más actuales. En Quiero llenarme de ti , los tres creadores del espectáculo fueron proponiéndole al músico distintos cambios en los estilos de las canciones de Sandro. "Trabajamos sobre lo que nos pasa a nosotros con esas canciones, entonces se transforma en algo original. También quisimos trabajar sobre ese límite que tiene entre el exceso de pasión y que se va un poco al humor", explica Kauffman.
Los cambios en la música fueron también la principal apuesta en ¿ Donde está Liza? : "Convertimos canciones en otros estilos, agregamos instrumentación acorde con las coreografías que queríamos hacer y usamos las canciones en un contexto muy distinto del original, por ejemplo, un tema romántico para una escena ridícula", dice Alejandro Ibarra, director del musical.
A pesar de que todos sienten respeto por las figuras alrededor de las cuales giran sus espectáculos, el sentido de homenaje es distinto en cada caso. Algunos no se plantearon hacer un homenaje, sino que la atracción por un artista o lo que provoca los llevó a elegirlo. "Mi intención inicial no fue escribir un homenaje a Sandro, sino que fue un resultado posterior, pero que termina apareciendo muy claramente", dice Dalmaroni sobre su obra. Kauffman comenta que ellos tampoco pensaron en homenajear a Sandro: "Primero fue una inspiración, pero ahora cada vez que lo hacemos lo vivimos con tanta alegría y el público responde tan bien que sentimos que es un tributo". A pesar de ser fanáticos de Liza Minnelli, Ibarra cuenta que no pensaron el show como un tributo: "Simplemente tomamos el ícono que es Liza para divertirnos un poco, contar nuestra historia y cantar las canciones que nos gustan".
Es distinto el caso de Solá, para quien representar la escena final de El ocaso de una estrella es un homenaje puro. "Al ser un hombre vestido de mujer, causa gracia. Por eso lo hacemos con la mayor seriedad y respeto posibles, porque la imitación está muy cerca de la burla", explica Solá.
Sobre esta proliferación de homenajes, Ambrosio opina que tiene que ver con lo que se está viviendo hoy: "Estamos en un momento de transición que es caótico, y me parece que encaja esta vuelta al pasado. Se pide a gritos un renacimiento, algo nuevo que nos sorprenda. Pero como todavía no se nos ocurren esas ideas brillantes, tenemos que mirar para atrás".
Por María Fernanda Mugica
De la Redacción de LA NACION
ADRIAN SUAR asistió al estreno de la obra
Adrian Suar asistió al estreno de Griselda Siciliani en el teatro El Nacional
Adrian Suar se ubicó en la primera fila del teatro El Nacional para asistir al estreno de "Quiero llenarme de ti", el musical sobre las canciones de Sandro que se presenta dentro del ciclo "Tributos en El Nacional".
El gerente de programación de Canal Trece llegó al teatro junto a su amigo Pablo Codevila y su esposa.
En el espectáculo, que protagonizan Virginia Kaufmann, Diego Bross Y Natalia Cociuffo, Griselda Siciliani hace una intervención especial.
La protagonista de "Patito Feo" canta el tema "Dame Fuego" y participa del Medley final con los temas más populares de Sandro.
Griselda estrenó este musical en el hotel Faena a mediados del año 2006 y luego lo abandonó por su protagónico en televisión.
“Quiero llenarme de ti” ganó el premio hace al Mejor Espectáculo de Café Concert.
Con motivo de este regreso a la avenida corrientes Griselda aceptó volver haciendo una participación especial en el espectáculo.
Griselda fue la que tuvo la idea hace tres años junto a su amiga Virginia Kauffman de hacer un espectáculo en honor a Sandro.
En la platea había amigos por queridos por Griselda como Juan Darthes, Carla Peterson, Gloria Carrá, Marcela López Rey, todos los chicos de "Patito Feo", adema de Graciela alfano y Matías Alé, Silvia Pérez, Daniela Cardone, Teté Coustarot, Liz Solari, Marta González y Anamá Ferreira, entre muchos otros. La familia Romay en pleno estuvo presente.
Adrian Suar se ubicó en la primera fila del teatro El Nacional para asistir al estreno de "Quiero llenarme de ti", el musical sobre las canciones de Sandro que se presenta dentro del ciclo "Tributos en El Nacional".
El gerente de programación de Canal Trece llegó al teatro junto a su amigo Pablo Codevila y su esposa.
En el espectáculo, que protagonizan Virginia Kaufmann, Diego Bross Y Natalia Cociuffo, Griselda Siciliani hace una intervención especial.
La protagonista de "Patito Feo" canta el tema "Dame Fuego" y participa del Medley final con los temas más populares de Sandro.
Griselda estrenó este musical en el hotel Faena a mediados del año 2006 y luego lo abandonó por su protagónico en televisión.
“Quiero llenarme de ti” ganó el premio hace al Mejor Espectáculo de Café Concert.
Con motivo de este regreso a la avenida corrientes Griselda aceptó volver haciendo una participación especial en el espectáculo.
Griselda fue la que tuvo la idea hace tres años junto a su amiga Virginia Kauffman de hacer un espectáculo en honor a Sandro.
En la platea había amigos por queridos por Griselda como Juan Darthes, Carla Peterson, Gloria Carrá, Marcela López Rey, todos los chicos de "Patito Feo", adema de Graciela alfano y Matías Alé, Silvia Pérez, Daniela Cardone, Teté Coustarot, Liz Solari, Marta González y Anamá Ferreira, entre muchos otros. La familia Romay en pleno estuvo presente.
COMEDIA "COMO BLANCA DIOSA"
Una comedia picaresca en tributo a Sandro
La disconformidad matrimonial a escena
Como blanca diosa , de Daniel Dalmaroni. Dirección: Hugo Urquijo. Con: Cecilia Dopazo, Graciela Dufau, Ricardo Talesnik y Néstor Caniglia. Escenografía y vestuario: Marta Albertinazzi. Sala: Teatro del Pueblo, Pte. Roque Sáenz Peña 943. Viernes, a las 21; domingos, a las 18. Duración: 75 minutos.
Nuestra opinión: buena
La propuesta que desde el texto ofrece Daniel Dalmaroni consiste en tratar de encontrarse de la forma más directa posible con el espectador. Los chistes construidos a tal fin encuentran inmediatamente un eco en la platea a través de la puesta en escena y la dirección de actores de Hugo Urquijo.
Más allá de toda pragmática de la recepción, uno podría llegar a sostener que la obra goza de ciertos elementos muy atractivos pero que en algún punto, en tanto totalidad, no termina de cerrar. Hacia el final, el texto ingresa en un nivel de delirio más que extremo y es ahí precisamente donde Dalmaroni sabe moverse con mayor soltura y eficacia. Pero lamentablemente tarda demasiado en llegar hasta ese punto. Es precisamente el momento en el que hacen su aparición discursiva en la escena los extraterrestres cuando el texto y los personajes cobran una nitidez deliciosa. Todo lo anterior queda ubicado en una especie de medio tono entre el grotesco y la referencialidad del realismo.
La historia nos lleva al interior de dos matrimonios de distintas edades que van a establecer, en el desarrollo del texto, algún tipo de cruce. No son swingers, no. Tampoco parejas abiertas. Son especies de seres disconformes con su propia realidad a la búsqueda de concejos que ayuden a modificarla. Milvia (Cecilia Dopazo) está casada con Washington (Néstor Caniglia), y debido a su disconformidad sexual se convertirá en la amante de Cliff (Ricardo Talesnik), que es el esposo de Ema (Graciela Dufau), quien tendrá la ilusión de que Washington esté enamorado de ella cuando dice amar a una mujer que no es su esposa.
Con esta apretadísima reseña argumental, puede verse que estamos frente a una comedia picaresca. Por lo tanto, los cruces deberían alcanzar un nivel de ritmo propio de un género tan exitoso como popular en nuestro país. Sin embargo, la aparición del fanatismo en torno a Sandro entorpece ese desarrollo, o lo demora demasiado. La primera larga escena entre Dufau y Dopazo consiste en poner en escena que Ema fue o es amante de Sandro, con quien tuvo una hija. Las largas explicaciones en torno a la vida del cantante y a la metodología de los encuentros se vuelven innecesarias al demorar el surgimiento del tan bien trabajado momento picaresco.
Urquijo inteligentemente decidió tomar distancia de los cuatro personajes y exponerlos en toda su ridiculización haciendo que los discursos moralizantes queden también ridiculizados. Los chistes logran lo que se proponen aunque se podría señalar que en algún momento rozan cierta zona desafortunada cuando se pone a una simple infidelidad al mismo nivel de la relación de un adulto con una menor de 15 años. Claro que el personaje que lo dice termina siendo cuestionado en el texto, pero la lógica sobre la que se asienta el chiste en tanto tal -ir disminuyendo la edad de la mujer para hablar de la bravura sexual del macho- es por lo menos misógina.
En lo que respecta a las actuaciones hay que decir que todas compiten por lograr el mejor resultado aunque no se entienda muy bien por qué Urquijo decidió darle al personaje que interpreta Cecilia Dopazo una voz y una gestualidad un tanto molesta.
La escenografía refuerza el vínculo con Sandro y con lo kitsch y dialoga muy armónicamente con el diseño de vestuario de Marta Albertinazzi.
Federico Irazábal
Fuente: Diario La Nación
Link: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1027780
--------------------------------------------------------------------------------
Saludos a todos desde México
Armando
La disconformidad matrimonial a escena
Como blanca diosa , de Daniel Dalmaroni. Dirección: Hugo Urquijo. Con: Cecilia Dopazo, Graciela Dufau, Ricardo Talesnik y Néstor Caniglia. Escenografía y vestuario: Marta Albertinazzi. Sala: Teatro del Pueblo, Pte. Roque Sáenz Peña 943. Viernes, a las 21; domingos, a las 18. Duración: 75 minutos.
Nuestra opinión: buena
La propuesta que desde el texto ofrece Daniel Dalmaroni consiste en tratar de encontrarse de la forma más directa posible con el espectador. Los chistes construidos a tal fin encuentran inmediatamente un eco en la platea a través de la puesta en escena y la dirección de actores de Hugo Urquijo.
Más allá de toda pragmática de la recepción, uno podría llegar a sostener que la obra goza de ciertos elementos muy atractivos pero que en algún punto, en tanto totalidad, no termina de cerrar. Hacia el final, el texto ingresa en un nivel de delirio más que extremo y es ahí precisamente donde Dalmaroni sabe moverse con mayor soltura y eficacia. Pero lamentablemente tarda demasiado en llegar hasta ese punto. Es precisamente el momento en el que hacen su aparición discursiva en la escena los extraterrestres cuando el texto y los personajes cobran una nitidez deliciosa. Todo lo anterior queda ubicado en una especie de medio tono entre el grotesco y la referencialidad del realismo.
La historia nos lleva al interior de dos matrimonios de distintas edades que van a establecer, en el desarrollo del texto, algún tipo de cruce. No son swingers, no. Tampoco parejas abiertas. Son especies de seres disconformes con su propia realidad a la búsqueda de concejos que ayuden a modificarla. Milvia (Cecilia Dopazo) está casada con Washington (Néstor Caniglia), y debido a su disconformidad sexual se convertirá en la amante de Cliff (Ricardo Talesnik), que es el esposo de Ema (Graciela Dufau), quien tendrá la ilusión de que Washington esté enamorado de ella cuando dice amar a una mujer que no es su esposa.
Con esta apretadísima reseña argumental, puede verse que estamos frente a una comedia picaresca. Por lo tanto, los cruces deberían alcanzar un nivel de ritmo propio de un género tan exitoso como popular en nuestro país. Sin embargo, la aparición del fanatismo en torno a Sandro entorpece ese desarrollo, o lo demora demasiado. La primera larga escena entre Dufau y Dopazo consiste en poner en escena que Ema fue o es amante de Sandro, con quien tuvo una hija. Las largas explicaciones en torno a la vida del cantante y a la metodología de los encuentros se vuelven innecesarias al demorar el surgimiento del tan bien trabajado momento picaresco.
Urquijo inteligentemente decidió tomar distancia de los cuatro personajes y exponerlos en toda su ridiculización haciendo que los discursos moralizantes queden también ridiculizados. Los chistes logran lo que se proponen aunque se podría señalar que en algún momento rozan cierta zona desafortunada cuando se pone a una simple infidelidad al mismo nivel de la relación de un adulto con una menor de 15 años. Claro que el personaje que lo dice termina siendo cuestionado en el texto, pero la lógica sobre la que se asienta el chiste en tanto tal -ir disminuyendo la edad de la mujer para hablar de la bravura sexual del macho- es por lo menos misógina.
En lo que respecta a las actuaciones hay que decir que todas compiten por lograr el mejor resultado aunque no se entienda muy bien por qué Urquijo decidió darle al personaje que interpreta Cecilia Dopazo una voz y una gestualidad un tanto molesta.
La escenografía refuerza el vínculo con Sandro y con lo kitsch y dialoga muy armónicamente con el diseño de vestuario de Marta Albertinazzi.
Federico Irazábal
Fuente: Diario La Nación
Link: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1027780
--------------------------------------------------------------------------------
Saludos a todos desde México
Armando
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)