Retrato de una figura multifacética
Aldo Aresi: memorias de toda una vida
El hombre que lleva 36 años junto a Sandro recuerda sus comienzos como locutor y presentador al lado de grandes personajes
Domingo 9 de setiembre de 2007 Publicado en la Edición impresa
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En el mundo del espectáculo, Aldo Aresi es una figura reconocida y popular. Este empresario teatral es el representante y manager de Roberto Sánchez (para todos, Sandro) y socio de Miguel Angel Cherutti, como antes lo fue de Nito Artaza. Lo que la mayoría no captó es que muchas publicidades radiales de los últimos shows de Cherutti y de Sandro cuentan con la voz de Aresi, que recurre para estos casos a su primigenia labor de locutor, iniciada en su Rosario natal. LA NACION habló con este personaje singular, entusiasta, dueño de una memoria prodigiosa y muy buen humor para repasar esos años en los que se lució como locutor, relator de radioteatros y redactor de frases y textos publicitarios. Integró, además, los elencos de Luis Arata y Juan Carlos Altavista y fue presentador de Susana Giménez y Petrona C. de Gandulfo. -¿Cuándo surge su vocación por el micrófono? -Si bien nací en Rosario, vivía en Puerto San Martín, a 25 kilómetros de ahí. Y en plena adolescencia comencé a hacer animaciones en los bailes, saliendo con las orquestas. Paralelamente, tenía un conjunto de teatro vocacional y hacía obras en el pueblo, cosa que ya había hecho mi madre. A partir de ahí entro en un concurso de locutores que organizaba LT8, la radio de Rosario, en el que había 250 anotados y el premio era un par de zapatos. Entro, leo y observo que el director artístico de LT8 levanta la vista apenas hablo. Cuando salgo de la cabina me dicen que no me vaya, que iba a quedar. Comienzo a practicar en la radio hasta que me asignaron un turno de locutor contratado. Casi paralelamente me surge un trabajo en el ferrocarril y en esa época ser ferroviario o maestro era buen partido y te daban dos pasajes gratis por año para viajar. Me trasladan a Rosario, integro una compañía de teatro de arte y allí conozco a la que hoy es mi esposa, Flora Bovio, una mujer preciosa, quien hizo posible que luego de tantos años (50 de casados) yo siga en el medio. Es una gran compañera y el sostén de mi vida. Luego emprendo la primera gira con la compañía de don Luis Arata, pero alternativamente volvía a la radio a ejercer mi labor de locutor, que me gustaba mucho. -¿Cómo llegó a Buenos Aires? -Fue en una de esas giras, en 1954, y allí me contacto con Juan Carlos Altavista, quien me elige a mí entre otros rosarinos, uno de los cuales era Javier Portales. El gordo tenía 18 años y yo, 21. Altavista, que ya había filmado 14 películas, decía que precisaba un galán y que Portales era gordito. Juntos hicimos varios radioteatros y así fui alternando mis trabajos con la radio. En las giras yo interpretaba a un personaje y era además el apuntador de Arata. Una noche faltó el otro protagonista y don Luis me pidió que lo cubriera. Como al parecer lo hice muy bien, porque en verdad me sabía la obra de memoria, dijo algo que marcó mi trayectoria: "Aldo no se va a ir nunca de esto. Va a estar siempre. De actor, de apuntador, de cualquier otra cosa, pero no se va a ir del teatro". Y tenía razón. -Hizo un derrotero por las provincias. -Recalé en Mendoza. Allí conocí a Alberto Cortez, que tenía sólo 15 años. Ibamos de peña en peña y yo hacía los recitados gauchescos. De allí regreso a los radioteatros, en los que me fogueaba con distintos personajes. Alternaba mi labor de actor en diferentes escenarios y luego volvía a los micrófonos, que en esa época eran colgantes o de pie, y uno se emocionaba frente a ellos. Me casé con Flora un día a las diez de la mañana y a las dos de la tarde estábamos ensayando en el teatro, la luna de miel fue otra gira con Arata. Con carnet de locutor Cuenta Aresi que tardó un tiempo en obtener el carnet de locutor. "Estaba registrado como intérprete, hasta que un día pedí una entrevista aquí con el director de Radio Nacional y como en Rosario no había filiales del ISER y hacía falta gente, me otorgó un permiso de locución por tres meses, con el cual hice cambios de turno en dos radios. Con la antigüedad conseguí finalmente el carnet y trabajé durante más de diez años en el micrófono, de 1958 a 1969. Allí empecé con el primer relato para un teleteatro con Alberto Morán, el cantor de Pugliese. Llegué a hacer seis o siete por día. Corría de una radio a la otra y cobraba muchísimo. Teníamos un Valiant 3, que era tremendo. En esa época me levantaba a las cinco de la mañana y volvía a mi casa a las once de la noche. -¿Y cómo conoció a Sandro? -En 1967 yo hacía en la radio Operación juventud para una agencia de espectáculos que manejaba a artistas importantes. El programa pasó a Canal 5 y uno de los primeros números fue Sandro y los de Fuego. Ni soñábamos que íbamos a terminar trabajando juntos. Cuando debuté en la televisión mi experiencia como actor me sirvió de mucho para desempeñarme ante las cámaras. -Fue presentador de otras figuras en su trayectoria. -En 1969 conduje desfiles de modas en los que presentaba a Susana Giménez. Yo le preguntaba cómo tenía el pelo y ella hacía su famoso "¡Shock!". Y se armaba un revuelo bárbaro. Sandro siempre hace chistes señalando que yo trabajé con todo el mundo y algo de razón tiene. Si hasta trabajé con Petrona C. de Gandulfo. Yo hacía las presentaciones en las que cocinaba para las mujeres y me daba de probar a mí. Recuerdo que su marido, Atilio, me pagaba el equivalente de un mes de sueldo en la radio. -¿Cuántos años lleva junto a Sandro? -Treinta y seis. Pero desde hace veinte soy su representante. Me hice cargo de esa función por decisión de Roberto cuando murió Oscar Anderle, en 1988. Antes, sólo me ocupaba de vender los shows de Sandro en la Argentina, como lo había hecho con Los 5 Latinos y Hugo del Carril. Debo decir que Sandro es un hombre extraordinario. Nunca firmé ningún contrato con él, siempre todo fue de palabra. Es un hombre que sabe de ética y de principios. Yo me debo haber peleado cinco veces con él, muy fuerte, pero al otro día o al rato, nos abrazábamos o nos reíamos. Una vez fue por una frase de García Márquez. Otra, en Miami, por la salsa de unos fideos que yo hice de una manera y él decía que era de otra. Y también por una corbata. Nunca por nada grave. Roberto no es el tipo que necesita que lo estés elogiando todo el tiempo. -Y de vez en cuando despunta el vicio haciendo algún trabajo de locución. -La radio fue un medio muy importante para mí, el que me enseñó todo. De vez en cuando sueño que estoy en la radio, que voy a trabajar allí y que por alguna dificultad no puedo empezar. La radio genera amistad y solidaridad. Yo me acuerdo de toda la gente amiga y también del tiempo en el que me inicié, cuando se presentaban las orquestas en vivo. Cuando estaba de turno como locutor de LT2, actuaban allí Antonio Agri, Néstor Marconi, cantantes como Aldo Calderón y Alfredo Belusi, la Jazz Santa Mónica y tantos otros. Fue una maravilla. Y ahora, a veces, en los camarines, me pongo a cantar todo tipo de canciones de esos increíbles intérpretes, a los que por primera vez escuché en la radio. Por Alicia Petti Frondizi
Destaca Aresi que recibió en su momento un premio "por mi buen desenvolvimiento como profesional de la radio". Ocurrió en Santa Fe, en 1960, y el entonces locutor estrella fue designado para presentar al presidente Arturo Frondizi en el acto de la inauguración de un tramo vial en la avenida Alberdi. "Gracias a mi persuasión le pedí un saludo al presidente y terminó hablando más de media hora."
lunes, 10 de septiembre de 2007
martes, 4 de septiembre de 2007
CD CON ARJONA NOTA
NUEVA YORK.- Para Ricardo Arjona, el último año ha sido el más exitoso hasta el momento. Desde que inició su gira Adentro, en México, el 4 de mayo de 2006, más de dos millones de personas en todo el continente lo han visto sobre el escenario, incluidos los miles de argentinos que coparon el Luna Park 35 veces. Pero tremenda actividad no le impidió hacerse unas escapadas al estudio de grabación para editar el que él llama el disco más importante de su carrera, Quién dijo ayer , que presentó la semana que pasó en Nueva York. Pese a una fuerte lluvia, miles de fans abarrotaron desde la madrugada del martes el Virgin Megastore de Nueva York para estar entre los primeros 400 compradores del disco, a los que Arjona, de 43 años, les firmaría un autógrafo. Ahí, casi en la delantera estaba la argentina Rocío Zorzerón, de 15 años, que hace apenas tres meses se mudó con su familia a Nueva York. "No me lo podía perder. Estoy enamorada de él, de su música, de sus gestos, de todo. Lo vi cuatro veces en Buenos Aires y ahora quería tenerlo cerca, para decirle que yo también soy hincha de Boca", dijo la adolescente a LA NACION sin poder contener su emoción. Poco antes del evento, durante una entrevista con este diario, Arjona aclaró que si bien el nuevo disco doble compila varios de sus grandes éxitos, es mucho más que eso. El CD incluye nuevos arreglos de todos esos temas, las versiones originales, canciones que canta con invitados, como nuestro legendario Sandro, el puertorriqueño Marc Anthony, el italiano Eros Ramazzotti, los mexicanos de Panteón Rococó y la española Marta Sánchez y, como si fuera poco, tres composiciones inéditas, "Quién", "Quiero" y "Espantapájaros". Con su pelo largo todavía mojado tras una obligada caminata para "sentir" Nueva York aunque afuera caía un aguacero veraniego, el artista guatemalteco se sentó muy relajado para la entrevista en el Hotel W de Times Square, vestido con pantalones y camiseta polo gris, zapatillas negras, un collar de cuentas de piedra verde y una incipiente barba de dos días. "Aunque ha sido un año fuerte, estoy menos cansado de lo que terminé en giras anteriores, quizá porque el grupo técnico es gente extraordinaria; nos conocemos muy bien, llevamos muchos años trabajando juntos y nos leemos los pensamientos. Me destrozó mucho más el estudio, grabar este disco, que la gira, que fue como un respiro", dijo al comenzar la conversación. "Piensan que en la Argentina terminé agotado después de 35 Luna Park, pero eso fue lo más fácil de toda la gira. No porque fuera sencillo, sino porque eso fue lo que menos estrés me provocaba; menos en Buenos Aires, una ciudad que yo disfruto muchísimo. Lo pasé genial allí. Me tomaba mi mate en la mañana, en la tarde salía por ahí, iba a platicar con amigos, a jugar al fútbol, y a la noche me iba a cantar al Luna Park; fue una temporada fantástica, me sentí como en casa", destacó. Como suele ser un fenómeno muy recurrente en las disqueras, la idea de este álbum empezó porque su compañía, Sony/BMG, quería sacar un disco de grandes éxitos para capitalizar la popularidad de Arjona. Pero él se opuso a editar una simple reedición de viejos temas. "Yo no quería venderle a la gente que ya tiene una relación con mi trabajo canciones que ya había comprado antes. Así que cuando me lo vuelven a proponer, dije vamos a hacer este disco de éxitos, pero vamos a agregarle algunos temas inéditos y vamos a jugar, vestir los éxitos de una manera nueva -explicó-. Todas las canciones tienen arreglos nuevos y una producción muy grande. El sonido suena a hoy, y a mí me gusta justamente eso." -¿Te parece que los invitados especiales aportaron lo suyo para hacerlas sonar distintas? -Sí, me encanta el resultado. Me gusta mucho la versión con Eros Ramazzotti de "A ti", aunque el tema no estaba contemplado para ir en el disco. Pero el tipo se encaprichó en que quería hacer esa canción y después me di cuenta de que tenía razón; la cantó muy bien, me encantó como quedó. En "Historia de taxi", que está hecha en tono de salsa, fue una necesidad que Marc Anthony participara, ya que es uno de los mejores cantantes de salsa que hay. El dueto con Panteón Rococó en "Si el Norte fuera el Sur" me parece un dulce en el disco, que llenó de frescura el álbum; nunca me la imaginé con arreglos de ska. Y "Tarde", con Marta Sánchez, suena muy bien porque ella aporta el dramatismo justo que la canción necesitaba para cantarla con una mujer. En "Realmente no estoy tan solo", con Sandro, creo que los que más van a entender ese dueto son los argentinos. Porque Sandro no es un cantante que fue famoso; es un ícono, es parte de la caja de valores preciosos que tiene la Argentina en su historia musical y artística. En lo personal, para mí es un homenaje que le hago a alguien a quien admiro, a quien aprendí a admirar yendo de la mano de mi mamá al cine a ver sus películas. Iba con mi mamá porque mi papá estaba muerto de celos por Sandro y no quería verlas. -¿Grabaron juntos? -No, lamentablemente no. Sandro lo hizo por un lado y yo por otro, pero cuando me mandaron su grabación me gustó muchísimo. Es una lástima, pero nunca he tenido la oportunidad de conocerlo. Y como ha estado un poquito mal de salud, eso dobla mi agradecimiento por su participación. Tenemos ahora el compromiso de saludarnos la próxima vez que yo vaya a Buenos Aires, que espero que sea pronto, y me dará mucho gusto darle un abrazo. - En una de las tres canciones nuevas, "Quién", decís que querés regalarle una flor al amor de tu herida. ¿Te han herido mucho tus amores? -Sí. Juego con la frase "el amor de mi vida", que se ha mencionado tanto, pero hablo de la herida, porque creo que los amores que te hieren son los que dejan huella, los que te hacen sentir de verdad, me parece que son los más ricos. Creo que el amor de verdad tiene que tener una cuota de sufrimiento, que es fundamental. Regularmente nosotros nos aferramos mucho más a quien no tenemos completamente seguros. Y el amor tiene eso, un electrocardiograma extraño que nos hace trepar un día hasta el cielo y bajar hasta el fondo del agujero más negro que existe, balanceándonos en el filo de la navaja entre lo maravilloso y lo más estúpido. Uno nunca es ni tan brillante ni tan estúpido como cuando está enamorado. -¿Cómo lograste inspirarte en medio de una gira tan demandante? -Ha sido muy agitado, pero cuando estás en gira el hecho de pasar de un lugar a otro también te da sensaciones que te motivan para escribir; estás en contacto con muchas cosas. Esta ciudad, Nueva York, es una de las que más me afectan en el mundo para escribir, me provoca cosas. Salir a caminar en Nueva York es fundamental. Pero no es que salgo con una libretita al SoHo y luego vuelvo al hotel a escribir. Normalmente no escribo nada mientras estoy aquí, escribo de Nueva York y de lo que me pasó, de las imágenes que me quedan. -¿Qué te ha aportado el tour a vos como intérprete? -Como intérprete ha sido un ejercicio fantástico, porque yo podría recibir muchas clases de canto, pero no hay nada como cantar. Lo mejor para mejorar como cantante es cantar, es lo mismo que pasa en el fútbol, en el básquetbol. -Después de presentarte el mes próximo en festivales en Colombia y Venezuela acabarás la gira en España. ¿Qué pensás hacer una vez que termines? -Nada, y hacerlo todo el día. Seguramente me vaya a Puerto Vallarta a estar tranquilo y recuperar las ganas de hacer alguna otra cosa. Tengo mi casa base en la Ciudad de México, pero cuando tengo un espacio de trabajo me voy a Puerto Vallarta. Por Alberto Armendáriz Para LA NACION