Vivo encerrado con una cierta temperatura. Sentado no me hace falta oxígeno, cuando duermo tampoco, el asunto es cuando me muevo. Mi rehabilitación será larga...", manifestó el cantante Roberto Sánchez, más conocido como Sandro, quien además puntualizó que uno de los miedos más fuertes que tiene es cuando "me acuesto y no sé si me despierto al otro dia"
Cada noche me pongo un poquito de oxígeno, por seguridad". Según confirmó el Gitano, para volver tiene que estar perfecto, recuperar la voz con la que cantó toda su vida, entonces sí haría una serie de recitales a manera de despedida.
domingo, 9 de diciembre de 2007
martes, 4 de diciembre de 2007
PERFIL.COM
Sandro
"Puedo perder la vida, pero a la vida no me la pierdo"
El cantante confesó que está "lleno de miedos" y que tiene pánico a no despertarse cada vez que se acuesta. También habló de María Olga, la mujer que le "salvó la vida". Quiere despedirse arriba de un escenario.
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02.12.2007 14:15
Sandro habló sobre la relación con su esposa, sobre su estado de salud y sobre una posible vuelta a los escenarios. Fuente: Cedoc
Fotogalería Ampliar
" Vivo encerrado con una cierta temperatura. Sentado no me hace falta oxígeno; cuando duermo tampoco; el asunto es cuando me muevo. Mi rehabilitación será larga...", explica Roberto Sánchez, Sandro, y recuerda que el 6 de marzo estuvo a "nueve minutos" de morirse. " Me salvó mi mujer, que es una máquina. Estábamos sentados en la cama, conversando, y le digo me siento mal, me caí para adelante y chau, sin conocimiento. Llamó rápido a la ambulancia, me cargaron y ella con el pañuelo por la ventanilla… Llegué en el borde de mi vida. Nueve minutos más y yo moría" rememora. La mujer que le salvó la vida es María Olga Garaventa, su esposa. " Me vino a aparecer esta reina hace un par de años, ¡a los 59! ¿Cómo puede ser? Un amor de esos que vienen sin aviso. Olvidate, ¡un flechazo eh!". Olga era la secretaria del representante de Sandro. " Estuvo trece años ahí y yo la miraba sin verla… Pero una tarde la vi", resume. El flechazo llegó junto con un inocente beso de despedida que, como tantas veces, la mujer le dio en la mejilla. “¿Qué es esto?, ¿estoy loco? Tengo cerca de 60...", pensó en aquel momento. No lo meditó más y le dijo: " Tengo un beso encadenado entre mis labios y la llave de ese beso está en tu boca”. Nunca más se separaron.
sigue
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Pero, además de agradecerle a su mujer y a los médicos por estar vivo, Sandro le agradece todos los días a Dios y se reconoce un hombre muy creyente. " Tengo rosarios de madera, de plástico; de oro, de plata, de cristal...Tengo rosarios para tirar para arriba. Desarmado no me va a pescar la fulana", bromea. .
En una entrevista concedida a La Nación Revista, también indica que depende de Dios y no de él su vuelta a los escenarios. " Para volver tengo que estar al doscientos por ciento. En estas movidas uno mete a trabajar a cien personas. Cien personas, cien familias. Si un día actuás y al otro día se devuelven las entradas porque la voz del cantante no está bien, causás mucho daño".!
" Hay días en los que me levanto y tengo la misma voz con la que choree, digo, con la que canté toda mi vida. Pero hay otros días en los que soy el Padrino... Si vuelve la voz haría un par de recitales. La despedida"; aseguró.
Debido a su estado de salud, Sandro reconoció que está "lleno de miedos". " Uno de los miedos más fuertes es cuando me acuesto y no sé si me despierto al otro día. Cada noche me pongo un poquito de oxígeno, por seguridad. Dios te da, Dios te quita. Ni sal ni alcohol ni paseos ni nada… Es triste, viejo… así la Vida, ¿es vida?", se pregunta y no duda en responderse: " yo puedo perder la vida, ¡pero a la vida no me la pierdo eh!”.
"Puedo perder la vida, pero a la vida no me la pierdo"
El cantante confesó que está "lleno de miedos" y que tiene pánico a no despertarse cada vez que se acuesta. También habló de María Olga, la mujer que le "salvó la vida". Quiere despedirse arriba de un escenario.
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Sandro habló sobre la relación con su esposa, sobre su estado de salud y sobre una posible vuelta a los escenarios. Fuente: Cedoc
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" Vivo encerrado con una cierta temperatura. Sentado no me hace falta oxígeno; cuando duermo tampoco; el asunto es cuando me muevo. Mi rehabilitación será larga...", explica Roberto Sánchez, Sandro, y recuerda que el 6 de marzo estuvo a "nueve minutos" de morirse. " Me salvó mi mujer, que es una máquina. Estábamos sentados en la cama, conversando, y le digo me siento mal, me caí para adelante y chau, sin conocimiento. Llamó rápido a la ambulancia, me cargaron y ella con el pañuelo por la ventanilla… Llegué en el borde de mi vida. Nueve minutos más y yo moría" rememora. La mujer que le salvó la vida es María Olga Garaventa, su esposa. " Me vino a aparecer esta reina hace un par de años, ¡a los 59! ¿Cómo puede ser? Un amor de esos que vienen sin aviso. Olvidate, ¡un flechazo eh!". Olga era la secretaria del representante de Sandro. " Estuvo trece años ahí y yo la miraba sin verla… Pero una tarde la vi", resume. El flechazo llegó junto con un inocente beso de despedida que, como tantas veces, la mujer le dio en la mejilla. “¿Qué es esto?, ¿estoy loco? Tengo cerca de 60...", pensó en aquel momento. No lo meditó más y le dijo: " Tengo un beso encadenado entre mis labios y la llave de ese beso está en tu boca”. Nunca más se separaron.
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Pero, además de agradecerle a su mujer y a los médicos por estar vivo, Sandro le agradece todos los días a Dios y se reconoce un hombre muy creyente. " Tengo rosarios de madera, de plástico; de oro, de plata, de cristal...Tengo rosarios para tirar para arriba. Desarmado no me va a pescar la fulana", bromea. .
En una entrevista concedida a La Nación Revista, también indica que depende de Dios y no de él su vuelta a los escenarios. " Para volver tengo que estar al doscientos por ciento. En estas movidas uno mete a trabajar a cien personas. Cien personas, cien familias. Si un día actuás y al otro día se devuelven las entradas porque la voz del cantante no está bien, causás mucho daño".!
" Hay días en los que me levanto y tengo la misma voz con la que choree, digo, con la que canté toda mi vida. Pero hay otros días en los que soy el Padrino... Si vuelve la voz haría un par de recitales. La despedida"; aseguró.
Debido a su estado de salud, Sandro reconoció que está "lleno de miedos". " Uno de los miedos más fuertes es cuando me acuesto y no sé si me despierto al otro día. Cada noche me pongo un poquito de oxígeno, por seguridad. Dios te da, Dios te quita. Ni sal ni alcohol ni paseos ni nada… Es triste, viejo… así la Vida, ¿es vida?", se pregunta y no duda en responderse: " yo puedo perder la vida, ¡pero a la vida no me la pierdo eh!”.
NOTA DE REVISTA DEL DIARIO LA NACIÓN
Los miedos y los deseos más íntimos de Sandro
Pese a su delicado estado de salud, jamás deja de luchar. Sigue amando, riendo y soñando con el escenario. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto", destacó
"Estoy lleno de miedos", reconoció Sandro, quien se encuentra recuperándose de su última intervención pulmonar. "Uno de los miedos más fuertes es cuando me acuesto, es ver si me despierto al otro día". Pese a las limitaciones cotidianas con las que se enfrenta, no deja de luchar. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto". El cantante debe realizar reposo, no se puede exponer a las temperaturas extremas y trabaja duramente en su rehabilitación. "Lo importante es saber los propios límites y hacer las cosas bien", destaca, sin jamás perder el optimismo. "Si no te agarrás del humor te volvés loco".Pasa sus días en la compañía de su gran amor, María Olga Garaventa. Para ella mantiene siempre la sonrisa. "Un gran amor se consigue con humor, pero un gran amor se destruye por mal humor".En la piel de un ídoloEl cantante no tiene problemas en separar su imagen pública de su verdadera personalidad. "Soy Roberto Sánchez y hago de Sandro como si hiciera de Batman", confesó. Pero reconoce el fenómeno que lograron sus canciones. "Ser ídolo supone una enorme responsabilidad. Ser ídolo no da derecho a regodearse en la impunidad". Aseguró ser frívolo y que disfruta lo que hace. "Canto para mí. Lo mío es un divertimento, cargado de humor, a veces mechado con cosas pseudo profundas. Nunca quise ser apóstol ni profeta", aseguró a la revista del diario La Nación.
Pese a su delicado estado de salud, jamás deja de luchar. Sigue amando, riendo y soñando con el escenario. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto", destacó
"Estoy lleno de miedos", reconoció Sandro, quien se encuentra recuperándose de su última intervención pulmonar. "Uno de los miedos más fuertes es cuando me acuesto, es ver si me despierto al otro día". Pese a las limitaciones cotidianas con las que se enfrenta, no deja de luchar. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto". El cantante debe realizar reposo, no se puede exponer a las temperaturas extremas y trabaja duramente en su rehabilitación. "Lo importante es saber los propios límites y hacer las cosas bien", destaca, sin jamás perder el optimismo. "Si no te agarrás del humor te volvés loco".Pasa sus días en la compañía de su gran amor, María Olga Garaventa. Para ella mantiene siempre la sonrisa. "Un gran amor se consigue con humor, pero un gran amor se destruye por mal humor".En la piel de un ídoloEl cantante no tiene problemas en separar su imagen pública de su verdadera personalidad. "Soy Roberto Sánchez y hago de Sandro como si hiciera de Batman", confesó. Pero reconoce el fenómeno que lograron sus canciones. "Ser ídolo supone una enorme responsabilidad. Ser ídolo no da derecho a regodearse en la impunidad". Aseguró ser frívolo y que disfruta lo que hace. "Canto para mí. Lo mío es un divertimento, cargado de humor, a veces mechado con cosas pseudo profundas. Nunca quise ser apóstol ni profeta", aseguró a la revista del diario La Nación.
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