martes, 4 de diciembre de 2007

NOTA DE REVISTA DEL DIARIO LA NACIÓN

Los miedos y los deseos más íntimos de Sandro

Pese a su delicado estado de salud, jamás deja de luchar. Sigue amando, riendo y soñando con el escenario. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto", destacó
"Estoy lleno de miedos", reconoció Sandro, quien se encuentra recuperándose de su última intervención pulmonar. "Uno de los miedos más fuertes es cuando me acuesto, es ver si me despierto al otro día". Pese a las limitaciones cotidianas con las que se enfrenta, no deja de luchar. "No me quejo, Dios mío, pero no es fácil esto". El cantante debe realizar reposo, no se puede exponer a las temperaturas extremas y trabaja duramente en su rehabilitación. "Lo importante es saber los propios límites y hacer las cosas bien", destaca, sin jamás perder el optimismo. "Si no te agarrás del humor te volvés loco".Pasa sus días en la compañía de su gran amor, María Olga Garaventa. Para ella mantiene siempre la sonrisa. "Un gran amor se consigue con humor, pero un gran amor se destruye por mal humor".En la piel de un ídoloEl cantante no tiene problemas en separar su imagen pública de su verdadera personalidad. "Soy Roberto Sánchez y hago de Sandro como si hiciera de Batman", confesó. Pero reconoce el fenómeno que lograron sus canciones. "Ser ídolo supone una enorme responsabilidad. Ser ídolo no da derecho a regodearse en la impunidad". Aseguró ser frívolo y que disfruta lo que hace. "Canto para mí. Lo mío es un divertimento, cargado de humor, a veces mechado con cosas pseudo profundas. Nunca quise ser apóstol ni profeta", aseguró a la revista del diario La Nación.

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