La donación de órganos
En Mendoza son 476 las personas que se encuentran en la lista de espera para recibir la donación de órganos. Existe una ley nacional que hace alusión al donante presunto, pero esa situación debe fortalecerse con una suficiente campaña de concientización hacia la sociedad.
El error cometido por el ex titular del Instituto Nacional Coordinador de Ablación e Implantes (Incucai) al anunciar públicamente que el ex cantante Sandro se encontraba en la lista de espera para un trasplante de corazón y pulmones puso nuevamente en el tapete un tema que, de no mediar fuertes campañas suele perder vigencia. El trasplante de órganos puede salvar la vida de miles de argentinos, pero sin embargo aún existe cierta reticencia de parte de la ciudadanía para efectuar la donación.
Nuestra provincia no está exenta a la situación. Los números determinan que hay 476 personas que esperan un trasplante y que en muchos de esos casos la intervención quirúrgica es urgente. Por lo que -a pesar de que ya existe una ley sobre el donante presunto- surge la necesidad de que se reiteren las campañas en favor de la donación voluntaria.
Los trasplantes de órganos se afianzaron en la Argentina a fines de la década del ‘70, como consecuencia del descubrimiento de nuevas drogas inmunosupresoras. En un principio se centraron en trasplantes renales y la progresiva demanda motivó la sanción de una ley regulando la actividad. Una década más tarde, eran numerosos los centros regionales que realizaban las intervenciones quirúrgicas y comenzaron a desarrollarse programas de trasplante hepático y cardíaco, renales, de páncreas y de intestinos. Según las estadísticas, la actividad de ablación e implante experimentó un crecimiento sostenido hasta 1995, año en que se detuvo la curva ascendente en la procuración de órganos.
Ante esa situación, años más tarde el Congreso Nacional sancionó la ley que incorporó la figura del donante presunto, que establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante, con excepción de quienes manifiesten su voluntad en contrario, normativa que entró en vigencia en 2006 y que permitió que se recuperara la curva ascendente en lo que a donación de órganos se refiere.
El Incucai es un organismo que a lo largo de los años ha demostrado que trabaja con eficiencia en el tema y que ha dictado normas de extrema exigencia para la habilitación de los establecimientos y profesionales que realicen actos médicos comprendidos en la temática. Además, con la sanción que se le impuso a un funcionario por anunciar que un personaje famoso estaba en la lista de espera de trasplantes, demostró que también existe absoluta seriedad en la tarea que desarrolla.
En el caso de Mendoza, los datos suministrados por el Incaimen determinan que son 476 las personas que se encuentran en la lista de espera de donantes. La gran mayoría (264) esperan la donación de riñones y la lista se completa con 26 que aguardan por un hígado, le siguen 5 pacientes que esperan un corazón, otros tres que necesitan corazón y pulmones y 4 que aguardan sólo pulmones, a quienes se suman otras 174 personas que esperan córneas.
A nivel nacional, las estadísticas del Incucai indican que existen 5.400 pacientes en espera de donación y que en lo que va de 2008 se han realizado 371 trasplantes, lo que habla a las claras de que se está trabajando bien en lo que a concientización de la ciudadanía se refiere.
Pero no todo debe quedar allí. Las cifras son elocuentes y es necesario que la gente se sume a la lista de potenciales donantes. Porque es una forma de salvar la vida de quienes sufren serios problemas de salud y cuya única salvación depende de un trasplante. Sin embargo, ello no sólo debe depender de una ley -sancionada luego de duros debates- que hace referencia al donante presunto. Una buena campaña publicitaria de concientización hacia la sociedad generaría que aquella curva ascendente de donantes que se recuperó desde hace dos años, se fortalezca con el correr del tiempo.
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