domingo, 8 de junio de 2008

"DIARIO LA VOZ" Cordoba

Que el rock y la moda van de la mano, se toman el codo, duermen juntos, y hasta se casan para después protagonizar divorcios escandalosos ocurre hace años. Desde el mismísimo instante en el que Elvis se peinó el jopo y se desprendió un botón, el estilo fue una parte tan clave de su performance como la letra de Love me tender o sus movimientos pélvicos. Hoy, si uno hojea una revista de rock, se encuentra con más publicidades de casas de ropa que de radios, que venden prendas como fetiches rockeros (chequear la campaña de All Star, con estrellas de todo tipo usando las famosas botitas: Presley, Johnny Rotten o el mismo Sandro).

Si Yves Saint Laurent no tocaba ni el triángulo, pero fue despedido como una estrella de rock de vanguardia, ¿por qué los músicos no se iban a tomar en serio ser timones de las modas, tendencias y estilos? Desde el glamour urbano-funky de Gwen Stefani y su línea de ropa y carteras sofisticadas (L.A.M.B., siglas de Love Angel Music Baby), hasta Avril Lavigne que hizo de su onda punkita, darky y pos grunge una marca registrada.

Onda vendo. Pero no todo es estilo de chicas tan entendidas en vidrieras como en guitarras, que quieren que muchas mujeres se vistan como ellas y cobrar por eso. El Otro Yo cumplió 20 años como banda y, para festejarlo, la marca Blackfin sacó una línea de zapatillas que evoca la estética de los hermanos Aldana: mucho rojo y negro, punk urbano y adolescente, con un toque naif.

El aspecto que cada rocker se creó a partir del mix de su placard, con jeans viejos, trapos de saldo, ropa de feria y la combinación que cada uno halla buscando la identidad en el espejo, fue captada por las marcas, que ahora venden las prendas con estilo incluido.

Nike, por ejemplo, tomó nota de cómo se lookean las chicas que perrean en las calles y sacó su línea women fitness, con una campaña que incluyó tema publicitario y videoclip. “Suda el jamón” fue filmado en La Plata y propone el baile como la nueva forma de estar en forma. En YouTube se puede ver la coreo de chicas pulposas que escapan del bisturí del cirujano plástico, rapeando de jogging y zapatillas. Los pasos fueron del coreógrafo de Madonna, Jaime King, y el reggaetón estuvo compuesto por Santaolalla y Adrián Sosa.

Pero muchas veces los que marcaron su onda quieren explotarla también. Y si Natalia Oreiro convirtió su vestidor en una tienda, el under no se quedó atrás. Alika, la ex Actitud María Marta y hoy chica rastawoman, lanzó su propia línea de ropa con la marca 3D. “La línea está inspirada en la música, en el hip hop y el reggae. También en cómo a mí me gusta vestirme: son prendas cómodas, predominan el verde amarillo y rojo, y otros que no sean sólo de la paleta rasta”, cuenta a Alika, que ya tiene colección 2008 y cuenta que no sólo la compran chicos que quieren uniformarse en la subcultura, también “señoras que encuentran algo que les copa”.

Populares y divinos. Pero, además de nombres como Beyoncé, Jessica Simpson, Justin Timberlake o P. Diddy, que aprovechan, ponen sus elecciones estéticas y dejan que las empresas textiles pongan el resto, hay un camino inverso. Las líneas de ropa abandonan a los modelos anónimos y escuálidos, y prefieren que músicos desprolijos posen para la foto.

Nadie puede haber pasado por alto la gigantografía de Charly García y Julieta Ortega (Parece que poner a Charly al lado de una chica joven siempre, siempre funciona) haciendo cucharita, como parte de la campaña de la casa Key Biscayne. Nicolás Cuño, su dueño, no sólo es el que ideó la participación de Charly, también es su asesor de imagen. “Charly me llamó porque le gustaba mi ropa, lo convoqué y logré que hiciera por primera vez una campaña de moda”, comenta Cuño y agrega que, si bien cree que Charly se viste de lo más agradable, desde que le da una mano, se ve más elegante. “Trabajo en base a lo que veo en el arte del artista que pueda tomar y qué mejorar, sin alterar su estilo”, añade.

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